La magia de la normalidad

Hay mensajes que te alegran el día… bueno y la semana.
Kira es una perra intensa, insegura. Han trabajado mucho con ella: obediencia y más obediencia y paseos grupales e intentar ayudar a la perra. Es que es una perrita seguro que mix de cosas varias, pero disfrazada de pastor alemán (sólo que no) que no sabe muy bien qué hacer con tanta emoción. Pero ayer, Kira estaba tumbada, tranquila, masticándose su piña.

Y me imagino a su humana allí a la vera, con una mezcla de emoción y felicidad porque «Es una maravilla tener un momento normal».

Pequeñas victorias: por qué un perro comiendo una piña nos hace llorar»

Los que hemos tenido que superar cositas, a veces a ojos del mundo muy pequeñas, pero para ti han sido EVEREST, estás en la cima, cuando te ves mejor y mejorando… Se sale la lagrimilla de emoción.
Como tan emocionante es compartirlo con quien sabes que lo entenderá. En mi caso: la primera vez que Cosmo no me hizo la cobra a la hora de abrocharle para terminar el paseo (han sido muchos años y muchos paseos y muchas cobras) o la primera vez que no se fue detrás de una bici, que ahí le dejé un mensaje a la educadora canina que nos ayudó.

En la historia de Kira mi aporte ha sido un poco tangencial a lo mejor, pero sí he tenido el gusto de compartir paseos grupales, y compartir algun TIP y recomendaciones basadas en cómo veo yo la educación y el empoderamiento canino (de esto, ya habrá vídeo también, de momento: foto de Kira practicando mantrailing)

Pero cualquier cosa que les haya podido servir y llevarnos al momento de compartir estos EXITOS, yo que me alegro. Son casos, son familias por los que merece mucho la pena intentar hacer bien lo que hago y seguir aprendiendo.

Porque un perro tranquilo comiéndose una piña puede ser la estampa más bonita del mundo y la humana que lagrimea a su lado de emoción, se lo ha currado. ¿Tú también has vivido momentos de este tipo? Quieres formar parte de nuestra comunidad y compartirlos?