El paseo de mi perro

Mi perro tiene un jardín enorme, ¿por qué tengo que sacarlo a pasear?


SI eres de los que creen que vale eso de “Mi perro vive en una casa con parcela. No necesita pasear.”
Toma asiento que te cuento: tener jardín no sustituye al paseo. Un perro tiene que salir a pasear todos los días.
De hecho, muchos de los perros con más problemas de conducta viven precisamente en casas con terreno, así que vamos a desmontar el mito del perro de parcela.

El jardín no es el mundo exterior, aunque vivas (imagina) en una mansión de 1000 m², toda gigante, comodidades las que quieras, con espacio para aburrir… Si no tienes por ejemplo teléfono, o internet, si no tienes libros, si no tienes forma de hablar con nadie ni de mirar por una ventanita para ver qué tal todo, qué se cuece o qué hacen los vecinos… Al tercer día, las paredes se te caen encima.
Para tu perro, el jardín es exactamente eso: una habitación más de la casa. Los perros que tienen jardín también necesitan salir a pasear. Y tan importanteo como eso: necesitan descansar.

Pasear no es estirar las patas (o no sólo es estirar las patas o hacer pis y listo) Y tampoco es el ejercicio físico, salir a cansarle (noooo). No lo es.
O mejor dicho: no sólo es eso.
Para los humanos caminar es mover el cuerpo y para los perros, caminar es usar el cerebro.
Su sentido principal no es la vista, es el olfato, más si tu perro es encima perrito de caza que son narices con patas.
Cuando tu perro sale a pasear está haciendo algo muy concreto:
👉 Está leyendo el periódico.
Cada árbol, cada esquina, cada farola contiene información: quién ha pasado por ahí, si era macho o hembra, si estaba estresado o relajado, si había comida cerca, si había peligro, si había una perra en celo, si ese perro vive en el barrio o iba de paso
Son los whatsapp de los perritos que hayan pasado por allí antes que el tuyo.
En el jardín solo están sus propias noticias. Es leer un molónogo, un monologo que además no tiene acceso al mundo, así que en el mejor de los casos, resultaría insustancial. Fuera está el mundo.
Un perro que no tiene estimulación olfativa: no investiga, no explora, no toma decisiones, no procesa información nueva y el cerebro, cuando no se usa, se apaga.

Síntomas

Ladridos constantes
destrozos en casa
obsesión con la valla
reactividad a todo lo que pasa fuera
ansiedad
hiperactividad dentro de casa
dificultad para relajarse
No es “un perro nervioso”.
Es un perro subestimulado mentalmente.
Y la estimulación mental cansa más que correr.


Por eso muchos perros con parcela pasan horas: vigilando la valla, ladrando a coches, reaccionando a cualquier ruido
No porque sean “guardianes” sino porque no tienen nada mejor que hacer. Y cuando el diablo se aburre… mata moscas con el rabo.

Socializar no es solo jugar con perros
Otro punto clave: el mundo exterior no es solo olores, es que es la gente, las bicis, los patinetes (madre mia), los niños, los ruidos… El propio entorno, las superficies que pisar, situaciones nuevas que te ponen a prueba… Y conquistar estos territorios te dan seguridad y equilibrio emocional.

Pasear es una necesidad básica, biológica y mental.


Adecuando la duración y el contenido del paseo al perro y a sus neceisdades particulares: si está delicado y hay una ventisca, no echéis la tarde fuera, si es unc achorro no te lo lleves a hacer el camino de Santiago… Si se estresa facil no te lo lleves a la Gran Vía en hora punta…

Pero el mundo está ahí fuera y tu perro necesita familiarizarse y seguro que un poco de golismeo, le ameniza los días 🐾 y a quién no! jajaja.